La limpieza del hogar con la llegada de un bebé

A menudo, en la sociedad hiperprotectora en la que vivimos, pensamos que con la llegada de un bebé a la familia debemos de tomar medidas extremas en muchos ámbitos de nuestra vida diaria, uno de estos ámbitos, es l higiene de nuestro hogar.

 

Tenemos que realizar una correcta limpieza, sin obsesionarnos.

 

En este post os vamos a explicar algunas de las medidas básicas que tenéis que tomar en la limpieza del hogar con la llegada de un bebé. Que, a pesar de lo que podamos creer, es mucho más sencillo de lo que parece.

 

Antes de la llegada del bebé

 

Previamente al nacimiento de nuestro nuevo miembro de la familia, deberemos hacer una pequeña limpieza general, preparar la casa para la llegada de nuestro bebé es algo que nos pedirá el cuerpo y se llama síndrome del nido. Como es natural el instinto nos impulsa a dejar nuestro hogar en las mejores condiciones posibles para recibir a la criatura.

 

 

Como decíamos antes, no es necesario desinfectar hasta las bombillas, pero si deberemos centrarnos en los grandes conocidos, el wáter (el baño en general), mandos, teclados, fregadero… Aquí os dejamos el Top10 de los objetos más sucios del hogar.

 

Con nuestro bebé en casa

 

Una vez tengamos a nuestro bebé en casa, tampoco nos debemos obsesionar. Durante los primeros meses deberemos desinfectar los biberones y demás utensilios utilizados en la alimentación de recién nacido. Tenemos que tener en cuenta, que la mayoría de las bacterias que podemos encontrar en un biberón no se deben a la suciedad en sí, si no a una incorrecta limpieza del biberón, que hace que la leche anterior genere bacterias.

 

Con los juguetes también deberemos tener un especial cuidado, ya que la mayoría de las cosas que cogen se las llevan a la boca. Si se nos caen al suelo, podemos darle una limpieza, pero tampoco obsesionarnos.

 

Una vez que nuestros bebes empiezan a ser algo más autónomos, gatean y se empiezan a “relacionar” con el entorno, deberemos tener un especial cuidado con la limpieza de los suelos. Lo mejor es emplear productos naturales, en lugar de químicos. El vinagre y el limón serán nuestros dos grandes aliados.

 

Llegados a este punto, la esterilización no tendrá tanto sentido como en los primeros meses. Los bebes empiezan a tocar todo lo que se pone por delante y su sistema inmunológico comienza a “aprender” y a protegerse de los gérmenes y las bacterias dañinas.

 

El exceso, también es malo

 

Pasarnos con la limpieza tanto de nuestro hogar, como con la del propio niño, es igual de perjudicial (o peor), que quedarnos cortos. Al estar al contacto con las bacterias y organismos del entorno, nuestro sistema inmune se va fortaleciendo y “aprendiendo” para luchar contra futuros problemas. Por este motivo, siempre se dice que vivir con animales o en el campo, ayuda a prevenir alergias y enfermedades similares.

 

Velvethut

 

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