Cuando tu pareja te “ayuda” con las tareas del hogar, no te está haciendo un favor.

 

Un estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) publicado en mayo de 2016, reveló que la distribución de las actividades domésticas es la principal causa de discusión en las parejas españolas, seguido del dinero. Las diferencias surgen en las horas que cada uno dedica a la limpieza. De hecho el mismo estudio revela que a pesar de que dialogan y se ponen de acuerdo en quién hace qué, sólo un 20% de las mujeres , se sienten completamente satisfechas con el reparto. La realidad es que cuando te lanzas a dar el paso de la convivencia, la decisión es de dos y la responsabilidad implícita también. Seas hombre o mujer, el concepto no debe ser “ayudarte con la limpieza ”, no te están haciendo un favor; deberá ser el de compartir todas las tareas de una forma equitativa.

 

Tanto los hijos, como las tareas del hogar, no deberían ser responsabilidad exclusiva de uno de los miembros de la pareja. La corresponsabilidad es fundamental en pareja y no sólo por seguir en la lucha de romper las viejas ideas que supone la Historia de los roles de género; sino también, por el simple concepto de que, o nos organizamos o nadie hará nuestras tareas.

 

¿Quién quiere vivir en un hogar sucio? Nadie. Y es que nuestra casa es el único sitio en donde podemos ser quienes somos.

 

Tu hogar es el espacio en donde te sientes en confianza con tu pareja, donde realmente estás a gusto y donde renovar la energía consumida. Pero, ¿cómo hacer un reparto igualitario de tareas para mantener en orden nuestro hogar?

 

 

¿Cómo repartir las tareas en casa?

 

La clave está en compaginarlas con su jornada laboral de manera equilibrada. ¿Cómo llegamos a ese balance? Hay planificar la asignación de actividades en un 50-50 en función del tiempo disponible y de los gustos de cada uno. Sería injusto que aquella persona que trabaja 10 horas, llegue a casa a hacer su “mitad”, cuando su pareja ha estado en casa desde las 4 de la tarde. Tomar consciencia del tiempo que dispone el otro, será sano y gratificante para la convivencia y de hecho, hará que el disfrute dentro de nuestro hogar sea mayor.

 

 

¿Cómo disfrutar de mi hogar junto a mi pareja?

 

Llegar a decir lo que no nos gusta es difícil, a veces no tenemos el tacto suficiente para decirlo y quienes conviven con su pareja lo saben. Según el psicólogo Antoni Martínez hay ciertos ejercicios para tener efectos positivos en la comunicación y que sin duda puedes poner en práctica:

 

  1. Evita futuros conflictos.

Pregúntale a tu pareja abiertamente  si en algún momento has hecho algo que le haya ocasionado una molestia. A lo mejor dijiste algo incorrecto, un gesto inapropiado, te explicó como debías doblar la ropa y te ha quedado fatal… cualquier disgusto es válido, así que intenta solucionarlo antes de dormir.

 

  1. Di “gracias”

Valora los esfuerzos y el tiempo que dedica tu pareja para hacer su parte de las tareas del hogar. Si algo no te gusta, dilo. No acumules energías negativas hasta explotar. Hay que ser delicad@, y no subestimes el poder de la motivación. Si te cuesta decirlo verbalmente, al menos escríbelo. Verás lo bien que lo hace en la siguiente ocasión.

 

  1. Asumir la realidad de que ambos son parte del problema y de la solución

 

Cuando tenemos un mal día, a veces podemos caer en la falsa idea de que nuestro estado de ánimo depende de nuestra pareja, es decir, que esa persona es culpable de tu agobio o insatisfacción. No caigas en ese error, todos somos responsables de nuestro estado de ánimo.

 

Haz un análisis de la situación y reflexiona tu responsabilidad sobre lo sucedido. Luego, piensa en las posibles acciones que puedes hacer para que los pequeños roces del día a día no afecten a tu relación.

Si esto no funciona, llama a Velvethut.com y no discutas más por la limpieza

 

 

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