Cómo limpiar zapatos de ante

El ante es un material que se fabrica a partir de la parte interna de la piel de animales como el cordero, el cerdo o el alce. Este tejido resulta muy cómodo y a la vez muy resistente. Sin embargo, en cuanto a mantenimiento se refiere, nos puede traer algún que otro quebradero de cabeza.

 

Debido a la naturaleza de la piel y, especialmente, a la facilidad de absorción que el ante ofrece es un material con relativa complejidad a la hora de limpiar y es muy dado a ensuciarse.

 

Cuando nos compramos un calzado de este tipo, lo primero que tenemos que hacer es intentar prevenir. Para esto, existen unos espráis que cubren con una fina capa transparente toda la superficie de la piel para repeler la suciedad. Podremos encontrar estos productos en tiendas especializadas y zapateros, su consejo, siempre nos ayudará a elegir el producto adecuado para cada tipo de material.

 

Pero llegados a este punto, probablemente ya tengamos sucios nuestros zapatos de ante y prevenir ya no sea una opción.

 

Un cepillo de cerdas suaves será nuestro primer aliado, cepillaremos toda la superficie para eliminar todo el polvo y suciedad superficial (siempre en el sentido de la piel). En muchos casos, esto será suficiente. Pero si este no es tu caso, habrán salido a relucir las manchas sobre las que tenemos que actuar con más dedicación.

 

Para pequeñas manchas podremos recurrir a un sencillo truco, necesitaremos robarles a nuestros hijos (o a los del vecino) una goma de borrar. Pasaremos la goma por las manchas que necesitemos eliminar como si estuviésemos borrando sobre un papel.

 

Si las manchas persisten, tranquilos. Tenemos más opciones. Según la categoría de la mancha podemos usar agua con jabón neutro o agua con un poquito de amónico. Recordar que el agua no es el mejor amigo de la piel de ante, por lo que deberemos ser muy cuidadosos. Deberemos humedecer ligeramente un trapo y frotar toda la superficie del zapato, si frotamos solo las manchas tendremos un zapato con distintas tonalidades (y no nos interesa). Del mismo modo que al cepillar nuestro zapato debemos hacerlo en el mismo sentido e la piel. En este paso los aspectos más importantes que debemos tener en cuenta son: humedecer poco el trapo, frotar toda la superficie del zapato por igual y frotar en el mismo sentido de la piel.

 

Los dejaremos secar en un lugar donde no les dé el sol directamente y no tengan excesiva humedad. Algo que podemos hacer para que no pierdan su forma original es usar una horma; en caso de no disponer de una, podemos meter papel de periódico en su interior, además ayudara a absorber la humedad.

 

Por ultimo y para que todo quede como tiene que quedar. Podremos darle un repaso con el cepillo de cerdas suaves con el que comenzamos todo el proceso.

 

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